jueves, 21 de noviembre de 2013

Día de la Soberanía Nacional

Día de la Soberanía Nacional

Cartel que dice Día de la Soberanía Nacional con un grafico de fondo donde se ve un barco sobre un mar que por el juego de los colores azul y blanco forma la bandera argentina Hoy, 20 de noviembre, es el Día de la Soberanía Nacional. Y vamos a hacer un poco de historia.
¿Qué paso ese día hace mucho? En 1845 Argentina enfrentó a la armada anglofrancesa en una gesta histórica que permitió consolidar definitivamente nuestra soberanía nacional. Luego, muchos años después, el historiador José María Rosa hizo un pedido y por medio de la Ley 20.770, el Congreso de la Nación instauró el 20 de noviembre como Día de la Soberanía Nacional, en conmemoración a esa batalla de la Vuelta de Obligado.

miércoles, 14 de agosto de 2013

El 17 de agosto de 1850

¿Qué sucedió el 17 de Agosto?



El 17 de agosto de 1850 es la fecha del fallecimiento del General José de San Martín. El prócer se encontraba en su casa de Boulogne -Sur-Mer, Francia; país al que había llegado a radicarse en 1830. Sus restos llegaron al país, trasladados en el buque “Villarino”, el 28 de mayo de 1880. Fueron recibidos en el puerto de Buenos Aires por las principales autoridades nacionales y trasladados, primero a la plaza “San Martín” y luego a la Catedral porteña, donde se encuentran actualmente. El presidente de la Nación, Agustín P. Justo, el 2 de agosto de 1933, firmó el Decreto Nº 26.129, a través del cual se declara el 17 de agosto fecha en la que se recuerda la figura y la obra del General San Martín.

Vida de San Martín y primeros logros políticos

José de San Martín nació en Yapeyú el 25 de febrero de 1778. En 1786 se trasladó a España junto con sus padres, don Juan de San Martín y Gregoria Matorras. Instalado ya en ese país, ingresó al Seminario de Nobles de Madrid. En 1789 comenzó su carrera militar en el regimiento de Murcia. Luchó en la campaña del Norte de África combatiendo a los moros; posteriormente fue ascendido a subteniente. Además, en 1802, participo en batallas contra los portugueses y en 1804 contra los ingleses, en Gibraltar y Cádiz.
En 1808 las tropas de Napoleón invadieron España y el rey Fernando VII fue hecho prisionero; Napoleón corona a su hermano, José Bonaparte, como nuevo rey. La resistencia española ante la invasión francesa no se hace esperar y comienza una batalla por la liberación de España que culmina al ser vencidas las fuerzas napoleónicas. San Martín fue distinguido con el grado de teniente coronel por sus acciones contra las tropas francesas. Luego de una estadía en Inglaterra regresa a Buenos Aires donde comienza a integrarse en la conflictiva la situación política del Río de la Plata.
En el proceso revolucionario comenzado en 1810, la llegada de San Martín, Carlos de Alvear y un grupo de oficiales de origen americano que habían luchado contra los ingleses primero y luego contra Napoleón, fue decisiva en los acontecimientos futuros.
La derrota de Mariano Moreno y su grupo, la muerte de éste y la posterior destitución de Cornelio Saavedra, permitieron la proyección de la figura de Bernardino Rivadavia como secretario de la Primera Junta de Gobierno en 1811 que desplazó a la Junta Grande; así Rivadavia pasó a controlar el verdadero poder detrás del triunvirato conformado por Feliciano Chiclana, Juan José Paso y Manuel de Sarratea. Las actividades del gobierno de la Primera Junta, dirigidos por Rivadavia, adquirieron un claro contenido contrarrevolucionario que tuvo duros cuestionamientos de los sectores independentistas. El descontento fue en aumento hasta que un alzamiento revolucionario conducido por San Martín y sus tropas exigieron el cambio de gobierno y la convocatoria de una Asamblea Constituyente para la elección de un nuevo triunvirato. Fueron elegidos para integrar el Segundo Triunvirato de Gobierno, Juan José Paso (crítico de la gestión de Rivadavia), Nicolás Rodríguez Peña y Antonio Álvarez Jonte. Este segundo triunvirato entró en funciones el 8 de octubre de 1812 y fue disuelto el 31 de enero de 1814.
En 1814 el director supremo Gervasio Posadas designó a San Martín gobernador de Cuyo, en la provincia de Mendoza, comenzando entonces los preparativos para llevar a cabo el plan de liberación del territorio sudamericano. Si bien el plan contemplaba la expedición al Perú, los conflictos políticos en Chile y el avance de tropas realistas en el territorio llevaron a San Martín a efectuar una sustancial modificación al proyecto original, entonces tomó la decisión de que primero tenía que liberar a Chile y después continuar su expedición libertadora hacia el Perú.
Formó un campamento militar en la localidad de El Plumerillo, en el noroeste de Mendoza, donde actualmente se encuentra el aeropuerto de la ciudad. En este lugar formó soldados y oficiales, fabricando armas, uniformes y demás pertrechos para equipar al Ejército. Fray Luis Beltrán, integrante de la expedición, inventó un sistema de poleas para poder transportar los cañones por los difíciles e intransitables pasos de la cordillera de Los Andes y también de puentes colgantes. Ambos elementos se podían transportar en la marcha por los pasos cordilleranos hacia Chile.
San Martín, en una instancia previa a esta expedición, obligó a la aristocracia cuyana compuesta por comerciantes y hacendados a realizar contribuciones. Al que se negaba se le confiscaban los bienes personales y era enviado a la cárcel. Con respecto a los españoles residentes en la zona cuyana directamente se les confiscaron todos los bienes.
Estos preparativos no impidieron que estuviera al tanto de la situación política en el Río de la Plata y apoyó totalmente a los movimientos independentistas. Cuando se formó el Congreso de Tucumán presionó a los diputados cuyanos para declarar la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, objetivo conseguido el 9 de julio de 1816.
En carta a Godoy Cruz del 12 de abril, le expresa: “¡Hasta cuándo esperamos declarar nuestra independencia! No le parece a Usted una cosa ridícula acuñar moneda, tener pabellón (…) y por último hacer la guerra al soberano de quien en el día se cree dependemos. ¿Qué nos falta más para decidirlo?. (…) Animo, que para los hombres de coraje se han hecho las empresas. Preciso es que nos llamemos independientes para que nos conozcan y respeten.”.

jueves, 8 de agosto de 2013

Ciclo lectivo 2013-2014

El 14 de agosto comienzan el las clases del Ciclo lectivo 2013-2014.
La Comunidad educativa del CENS Nº 84 le da la Bienvenida a todos los nuevos estudiantes!!

Promoción 2013

El 28 de junio se realizó en nuestro querido CENS el Acto de egreso de la Promoción 2013. Compartimos la alegría de nuestros alumnos con toda la comunidad educativa. 

sábado, 6 de julio de 2013

9 de Julio


 

¿Qué sucedió el 9 de Julio?

Los representantes de las Provincias Unidas en Sudamérica, reunidos en Congreso General en la ciudad de San Miguel de Tucumán, el 9 de julio de 1816 declaran su voluntad de romper los vínculos que las unían a España y su condición de nación soberana e independiente.

Contexto político y socio-económico

El marco internacional en el cual se desarrolló el Congreso General Constituyente de 1816, era más adverso de lo que podían esperar los defensores de la causa independentista. Una vez resuelta la situación política europea tras la derrota de Napoleón en Waterloo por las tropas británicas y frente al ejército prusiano el 18 de junio de 1815, el monarca español Fernando VII, restituido al trono en 1813, tuvo las manos libres para abocarse a los problemas que enfrentaba España en América. Ese mismo año también se firmó el tratado conocido como “La Santa Alianza” entre Austria, Prusia y Rusia, a quienes pronto se sumaría Inglaterra. Este pacto buscaba garantizar el mantenimiento del orden absolutista y reprimir cualquier intento de alterar la situación política de la Europa de la Restauración. 

En el ámbito de las colonias españolas la situación no era mejor. En Chile, luego del desastre de la batalla de Rancagua de octubre de 1814, O´Higgins y los suyos debieron cruzar la cordillera para refugiarse en Mendoza. José María Morelos, sacerdote líder de los independentistas, fue fusilado por los realistas en 1815 en México. Mientras que en la Capitanía de Venezuela y el Virreinato de Nueva Granada, una expedición española al mando de Pablo Morillo consiguió quebrar la defensa de los patriotas; esa reconquista llevó al exilio a Simón Bolívar.

La situación interna también era compleja y por los enfrentamientos entre varias provincias y el Directorio, el Congreso Constituyente se efectuó sin la presencia de las provincias bajo la influencia de Artigas (la Banda Oriental, Entre Ríos, Santa Fe, Corrientes y Córdoba) en franca oposición con Buenos Aires. Pocos meses antes, a fines de noviembre de 1815, tiene lugar la batalla de Sipe-Sipe, derrota patriota que redundaría en la pérdida definitiva del Alto Perú y dejaría al norte argentino en una situación crítica frente al poder realista, que se aprestaba para avanzar sobre Tucumán. En suma, hacia 1815 el proceso emancipador inaugurado el 25 de mayo de 1810 sólo se mantenía en la parte sur del antiguo Virreinato y la vieja metrópoli buscaba reconquistar sus anteriores dominios en tierras americanas.



miércoles, 19 de junio de 2013

20 de Junio día de la Bandera

Historia de la bandera

Su creación y reconocimiento

Creación

Propuesta y juramento de la bandera
Manuel Belgrano creó la bandera celeste y blanca basándose en la escarapela nacional aprobada por el Triunvirato el 18 de febrero de 1812, que él mismo había propuesto al gobierno.
Así fue como Manuel Belgrano diseñó la bandera con los mismos colores que la escarapela nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Esa bandera celeste y blanca no era como la de hoy: tenía dos franjas blancas y una azul en el medio. Fue izada por primera vez el 27 de febrero de 1812, en Rosario, a orillas del río Paraná. Ese mismo día, Belgrano hizo jurar la bandera a sus soldados diciéndoles:
¡Soldados de la Patria! En este punto hemos tenido la gloria de vestir la escarapela nacional que ha designado nuestro Excmo. Gobierno: en aquel, la batería de la "Independencia", nuestras armas aumentarán las suyas; juremos vencer a nuestros enemigos, interiores y exteriores, y la América del Sur será el templo de la Independencia y de la Libertad. En fe de que así lo juráis, decid conmigo”‘¡Viva la Patria”
Belgrano envió una carta al gobierno para comunicarle este hecho. El gobierno responde el 3 de marzo, ordenándole que ocultara la bandera, pero Belgrano ya estaba lejos Rosario, y no se enteró.
Aquel 27 de febrero, el mismo día en que se enarboló por primera vez la bandera blanca y celeste, Belgrano recibió del Triunvirato la orden de hacerse cargo del Ejército del Norte. Fue por eso que cuando llegó la respuesta del gobierno ya era muy tarde.
En esa carta no sólo se le ordenaba ocultar la bandera: también que en su lugar se enarbolara la que hasta ese momento se venía usando. Esta orden obedecía a preocupaciones del gobierno relacionadas con la política exterior.
Como Belgrano no supo del rechazo del gobierno a la nueva bandera, el 25 de mayo de ese mismo año volvió a enarbolarla.
El Ejército del Norte se dirigía a Humahuaca, y en San Salvador de Jujuy colocaron la bandera en los balcones del Ayuntamiento, en lugar de la bandera real que comúnmente se utilizaba en las festividades públicas de aquella época. En ese lugar fue bendecida por primera vez la bandera argentina diseñada por Belgrano.
El 27 de junio el Triunvirato volvió a ordenarle a Belgrano que guardara la bandera celeste y blanca, y le recrimina su desobediencia. El 18 de junio Manuel Belgrano dijo a sus soldados que guardaría la enseña para el día de la gran victoria.
El 23 de agosto de 1812 la bandera se izó en Buenos Aires por primera vez, en la torre de la iglesia de San Nicolás de Bari, donde hoy se encuentra el Obelisco.
Fue recién el 20 de junio de 1816 cuando el Congreso de Tucumán reconoció oficialmente a la bandera celeste y blanca, gracias al decreto presentado por el diputado José M. Serrano y aprobado por el Congreso:
Elevadas las Provincias Unidas en Sud América al rango de una Nación después de la declaratoria solemne de su independencia, será su peculiar distintivo la bandera celeste y blanca que se ha usado hasta el presente y se usará en lo sucesivo exclusivamente en los Ejércitos, buques y fortalezas, en clase de Bandera menor, ínterin, decretada al término de las presentes discusiones la forma de gobierno más conveniente al territorio, se fijen conforme a ella los jeroglíficos de la Bandera nacional mayor.
Comuníquese a quienes corresponda para su publicación.
Francisco Narciso de Laprida, Presidente. Juan José Paso, Diputado Secretario.
Por último, el 25 de febrero de 1818 el Congreso de Tucumán, ya en Buenos Aires, aprobó como bandera de guerra la blanca y celeste con el emblema incaico del sol en el centro.

El Día de la Bandera

8 de junio de 1938 el Congreso de la Nación, por ley nacional Nº 12.361, estableció el 20 de junio -aniversario del fallecimiento del Gral. Manuel Belgrano, ocurrido en 1820)– como Día de la Bandera, y declara a este día feriado nacional.

miércoles, 12 de junio de 2013


Abierta la inscripción
al Ciclo lectivo 2013- 2014

Meses de junio y julio de 18:00 a 21:30
Inicio de clases: 14 de agosto de 2013

Acercate, nunca es tarde

domingo, 19 de mayo de 2013

La semana de mayo de 1810



Día 18
Este día da comienzo a una semana que culminará con los primeros anuncios de libertad en el Río de la Plata. El nombre de “patriota”, que se extendió por toda América hispana, designaba a los partidarios de la autonomía frente a los realistas. Eran los rebeldes, los sediciosos, los revolucionarios, incluso los descreídos, los herejes, los libertinos y llamaban a los realistas: sarracenos, godos, gallegos, chapetones, matuchos, maturrangos. El 18 de mayo, los patriotas se reunieron en la casa de Martín Rodríguez para intercambiar impresiones y novedades.
Día 19
Cornelio Saavedra y Manuel Belgrano intercedieron ante Juan José Lezica, alcalde de primer voto, para que éste lograse la adhesión del Cabildo, y gestionaron ante el virrey la convocatoria de un Cabildo Abierto para que se adoptasen las medidas adecuadas que imponía la situación.
En esas primeras jornadas de mayo, buena parte de los patriotas no aspiraba a mucho más que la instalación de una Junta de Gobierno, incluso con la presencia del virrey en ella. Pero entre ellos existía una juventud entusiasta, que llevaba el tono en la agitación popular, y en especial en los cuerpos de milicias americanas, que pretendían que no quedase ningún vestigio del aparato político colonial.
Día 20
Lezica le informó al virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros el peligroso estado de agitación y efervescencia en la ciudadanía que pedía un Cabildo Abierto para analizar la situación. 
Castelli y Martín Rodríguez le pidieron al virrey que autorizase la reunión del Cabildo Abierto; Cisneros cedió, pero especulaba con conjurar los planes patriotas.
Día 21
Gran cantidad de público se agolpó en la Plaza Mayor, y Lezica explicó a los cabildantes las entrevistas del día anterior. Bajo la presión del pueblo, el Cabildo envío un oficio al virrey para pedirle autorización para la reunión del Cabildo Abierto. Se ultimaron los detalles, se enviaron las invitaciones a miembros de la administración civil, eclesiástica y militar y a vecinos prominentes.
Día 22
Los discursos más polémicos serán protagonizados por el Obispo Lué y Juan José Castelli. Argumentó Lué: “… aún cuando no quedase parte alguna de la España que no estuviese subyugada, los españoles que se encuentren en las Américas deberían tomar y asumir el mando de ellas; éste sólo podrá venir a manos de los hijos del país, cuando ya no quede ni un solo español en él”. Castelli replica a Lué: “los derechos de la soberanía han revertido al pueblo de Buenos Aires, que puede ejercerlos libremente, no existiendo ya, como se supone no existir, la España en la denominación del señor don Fernando VII”.
Luego se da el duelo entre Juan José Paso y el fiscal Villota. Este último alega que el reconocimiento de la Junta por los pueblos puede ser posterior y que Buenos Aires no tiene derecho a decidir sobre la legitimidad del Gobierno de Regencia, sino en unión de toda la representación nacional. A esto Paso responde que la primera medida debe ser la formación de una junta provisoria de gobierno a nombre de Fernando VII que invite a todos los pueblos del Virreinato a que concurran con sus representantes a la formación de un gobierno permanente.
Día 23
El Cabildo realizó el escrutinio de las propuestas del día anterior de la votación. El Virrey debía cesar en su mando; éste recaía en el Cabildo con el voto del síndico hasta la elección de la Junta. La mayoría proponía la elección de la Junta por el Cabildo y que ésta tuviera el mando hasta que fuesen convocados los diputados de las provincias, pero el Cabildo resolvió investir al virrey con la presidencia de dicha Junta, arguyendo que tenía facultades para ello en virtud del Cabildo del 22. Para pulsar la opinión de las tropas, se convocó a los comandantes de las mismas y éstos expresaron que el pueblo deseaba que se hiciese pública la cesación del virrey y la asunción del mando por el Cabildo.
Día 24
El Cabildo determinó que continuara en el mando el excelentísimo señor virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros asociado a la Junta de cuatro personas que había propuesto el obispo Lué. Los resultados del Cabildo Abierto habían sido burlados y los cabildantes creyeron que había sido contenida de ese modo la revolución amenazante de la calle. Pero los patriotas se esforzaron por revertir la situación. Saavedra informó al virrey de la sublevación de las tropas; por su parte Castelli informó que se debía convocar nuevamente al pueblo para darle satisfacción y aplacar su enardecimiento.
La Junta deliberó y concluyó pasando una nota al Cabildo sobre la agitación reinante, devolviéndole el poder que recibiera y pidiéndole que procediese a la elección de personas que merecieran la confianza pública. Mientras tanto, se juntaban firmas para toda la ciudad apoyando un escrito en donde se hacía constar los nombres de quienes debían integrar la nueva Junta.
Día 25
Los patriotas pasaron la noche del 24 y 25 de mayo en vela, y en la mañana del 25 se reunieron en la Recova, adoptando como distintivo una cinta azul y blanca en los sombreros o en los ojales: incluso algunos exhibían una rama de olivo en los ojales. 
A tiempo de comenzada la reunión del día, la multitud de la Recova invadió la sala capitular, y portavoces populares, diputados del pueblo, expresaron con energía que debía cambiarse la resolución del día anterior. El Cabildo continuó la deliberación y opinó que debía ser contenido el pueblo apelando a la fuerza. Sólo tres oficiales respondieron, el resto se hizo eco de la irritación de éste e insistieron que no podían sostener al gobierno ni a sus tropas. 
Después de esto, el Cabildo no tuvo más remedio que comunicar al virrey que debía renunciar. Los diputados del pueblo expusieron que no bastaba con la renuncia del virrey y la Junta nombrada por el Cabildo, sino que el pueblo debía asumir toda la autoridad, en vista de que el Cabildo se había extralimitado en las facultades que le otorgó el Cabildo Abierto. Propusieron que se nombrase una nueva Junta y que, una vez instalada, se enviase una expedición de 500 hombres al interior, costeada con las rentas del virrey, de los oidores, contadores mayores y funcionarios de tabacos a comunicar lo sucedido.