viernes, 17 de noviembre de 2017

20 de Noviembre: Día de la Soberanía

¿Qué pasó en la Batalla de la Vuelta de Obligado?

El 20 de noviembre de 1845 se produjo la batalla de la Vuelta de Obligado sobre el río Paraná, en la zona de San Pedro, un enfrentamiento entre la Confederación Argentina, comandada por Juan Manuel de Rosas, y una escuadra anglofrancesa que pretendía controlar la navegación de los ríos.
El conflicto se desencadenó en paralelo a la tensión que existía en la Banda Oriental desde 1838 entre las dos facciones políticas dominantes: los blancos, comandados por Manuel Oribe, aliado de Rosas, y los colorados, seguidores de Fructuoso Rivera, apoyados por los unitarios, el Imperio de Brasil, Inglaterra y Francia.
En 1845 y con el fin de recuperar el gobierno, Oribe sitió Montevideo con el apoyo de Rosas, quien, en medio del contexto de crisis, clausuró para toda nave extranjera la navegación de los ríos interiores de la Confederación. Con el pretexto de garantizar la «libre navegación de los ríos» y el «libre comercio», la flota anglofrancesa respondió bloqueando el puerto de Buenos Aires e incursionó en el río Paraná, un desafío a la soberanía de la Confederación y al poder de Rosas. Para frenar esta intromisión extranjera, Rosas organizó la resistencia que tuvo como episodio destacado la batalla de la Vuelta de Obligado.
El general Mansilla estuvo al frente de esta resistencia: ordenó desplegar alrededor de 160 cañones en la margen derecha del río, hizo tender tres gruesas cadenas de costa a costa —apoyadas en más de veinte lanchones, muchos de ellos cargados de explosivos— y dispuso, en ambos lados de la costa, a cuantiosas milicias integradas principalmente por gauchos, acompañados también por mujeres. Tras casi ocho horas de combate, triunfó la flota anglofrancesa, que ocasionó un número considerable de muertos y heridos en las filas de la Confederación. Sin embargo, se trató de un triunfo militar que no pudo ser capitalizado políticamente: en distintos puertos del río Paraná la flota anglofrancesa fue resistida y sus productos no fueron aceptados para el intercambio comercial.
Aún más, el poder de Rosas resultó fortalecido tras este episodio, a tal punto que, años más tarde, la soberanía de la Confederación fue reconocida a través del tratado Arana-Southern con el Reino Unido (1849) y del Tratado Arana-Lepredour con Francia. Ambos tratados reconocieron la soberanía de la Confederación Argentina sobre los ríos y pusieron fin al bloqueo del puerto de Buenos Aires.
La batalla de la Vuelta de Obligado tuvo una enorme repercusión en el continente: la resistencia popular fue elogiada con creces por haberse enfrentado a las potencias extranjeras más poderosas de ese entonces. Cada 20 de noviembre se conmemora justamente esa tenaz resistencia popular, como así también el derecho de nuestro país de tomar decisiones autónomas.

Las mujeres en la historia

Petrona Simonino, una valiente en el campo de batalla.
El papel de las mujeres en la política y la cultura argentina no siempre es reconocido con justicia. Pocas veces se dimensionan sus aportes, tanto en los grandes acontecimientos como en la vida cotidiana. La historia de Petrona Simonino, quien participó en la batalla de la Vuelta de Obligado, se inscribe en la rica tradición de mujeres argentinas que protagonizaron distintas luchas para transformar el país y contribuir a una vida en común más justa.
Petrona Simonino nació en San Nicolás, provincia de Buenos Aires, en 1811. En 1832 se casó con Juan Silva, un hacendado de la zona con quien tuvo ocho hijos. Ambos participaron en la batalla de la Vuelta de Obligado: él, como capitán de la milicia norte y ella, auxiliando a los combatientes —proveyó de municiones y agua a los que peleaban y ayudó a los heridos—.
No fue la única mujer con protagonismo en esta batalla, tal como dejó consignado Francisco Crespo, el ayudante de Lucio Mansilla, en el parte que envío a Rosas: «También han muerto con heroicidad varias virtuosas mujeres, que se mantuvieron en este sangriento combate al lado de sus esposos, hijos o deudos, socorriendo a sus heridos y ayudando a los combatientes en la defensa del honor argentino».
Simonino logró sobrevivir a la batalla y murió, olvidada, en 1887.

                                                                           Fuente: Educ.ar

jueves, 12 de octubre de 2017


  Anteriormente conocido como “Día de la Raza”, el 12 de octubre, es una fecha utilizada en la Argentina para promover la reflexión histórica y el diálogo intercultural acerca de los derechos de los pueblos originarios.

  En este sentido, por iniciativa del INADI, en el año 2010 el Poder Ejecutivo Nacional envió al Congreso un proyecto de ley para modificar el nombre de “Día de la Raza” por “Día de la Diversidad Cultural Americana”,  entrando la modificación en vigencia a través del  Decreto presidencial N° 1584/2010.

  Este cambio se propuso en el entendimiento, que la división de la humanidad en “razas” carece absolutamente de validez científica, lo que constituye hoy una concepción político-social errónea y peyorativa,  y cuya utilización sólo favorece reivindicaciones racistas.

  Con el nombre de Día de la Diversidad Cultural Americana, se busca promover desde distintos organismos una reflexión permanente acerca de la historia, encaminar el diálogo hacia la diversidad cultural, la promoción de los Derechos Humanos de nuestros pueblos originarios, y como lo establece la Constitución Nacional,  reconocer la igualdad de las personas, dándole la garantía del respeto a la identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural.

  El hecho de que el 12 de Octubre no sea más designado como Día de la Raza,  da un parámetro a partir del cual generar cambios a nivel humano, para ponernos en el lugar de los que se sienten desplazados,  promover la igualdad de condiciones y el respeto por los demás.
                                                                                                                                 Diario Panorama.